Revista de la Municipalidad Distrital de Marca

3 nov 2007

QUISPEJO

Quispejo es el nombre artístico de Julio Jorge Quispe Virhuez, quien nació el 7 de mayo de 1945 en Pácar, anexo de Marca. Discípulo de los maestros Augusto Díaz Mori y Milner Cajahuaringa, egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de Lima, ha ganado distintos premios como la medalla de Oro y el Primer Premio de Pintura ‘Enrique Camino Brent’, además de haber llevado su arte a distintos países del mundo.



Escribe: Carlos Cortez Virhuez.

La familia de Julio Quispe Virhuez era una de las mejores en aquellos años. "Mi padre era un buen agricultor y siempre nos caracterizamos por tener las mejores reses, las mejores sementeras, las mejores huertas frutales, los mejores caballos. Nada nos salía mal y éramos una familia muy unida". Sin embargo, su padre decide dejar Pácar y con ello a toda la familia, a los animales, la casa, las amistades. "Fue una decisión muy rápida que a un niño de cualquier edad puede impactar". Luego de 3 años fallece en Barranca la hermana mayor. Estas experiencias de la vida fueron moldeando el carácter del pintor, quien se acostumbraba a vivir entre cambios repentinos y sacrificios.

Primeros años de estudio
Los primeros años de estudio los realizó en su anexo natal de Pácar, rodeado de los bellos paisajes del pequeño pueblo. Luego se trasladó a la Escuela Fiscal 1339 de varones de Marca, donde permaneció hasta el 3er grado. Finalmente se llegó a Barranca, donde culminó sus estudios primarios. Este continuo peregrinaje permitió al artista vivir diferentes experiencias a lo largo de sus primeros años de vida, además de ser preludio a los distintos viajes que ha realizado a lo largo de su vida, presentando su obra.

Los siguientes años lo encontraron en Lima, donde siguió la educación secundaria en el colegio Eguren. Allí estudió los 3 primeros años. Después regresó a Barranca, ciudad donde culminó sus estudios en el colegio Billingurst.

Pese a los requerimientos de su padre, quien pensaba hacer del joven Julio un gran marino, la decisión fue tomada por el artista, quien siguió su vocación a pesar de los primeros comentarios que surgieron con esa "rebelión".

"Recibí apoyo de mi madre. Gracias a ella pude seguir mi carrera pues trabajaba cocinando para costear mis gastos", recuerda Quispejo, autor de innumerables pinturas.

Es así como ingresó a la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de Lima. "Los materiales eran muy caros y a veces no había medios suficientes para comprarlos", comenta. Por esta razón tuvo que pasar una de las experiencias más difíciles de su vida, tuvo que trabajar en una mina donde la casualidad salvó su vida.

"En 1970 fui a trabajar a la mina Ticapampa de mi tío Hurtado Oyola, abandonando mis estudios en la Escuela de Bellas Artes. Pero gracias a mi trabajo ahorré lo suficiente para seguir con mis estudios".

Una situación difícil que afrontó fue la casi pérdida de su vista. Quispejo cuenta: "Una noche un cilindro de gas explotó, pues uno de mis compañeros estuvo con la linterna prendida. Todo el gas explotó prácticamente en mi cara. Felizmente llevaba un pasamontañas que me cubría el rostro, pero quedé ciego y caminamos toda una noche hasta Cátac. Yo no podía caminar solo, estaba apoyado en un palo y alguien tenía que llevarme. Luego de Cátac nos trasladamos hasta Huaraz, pero no me querían atender porque ya habían pasado dos días. Entonces nos cruzamos con una señora en Huaraz que me curó con huevo batido y cubrió mis ojos y parte de la cara con telas. Eso me refrescó bastante. Recién después de eso viajamos a Lima".

El terremoto del 70
Poco tiempo después del regreso a Lima de Julio Quispe, ocurrió el trágico suceso que aún hoy es recordado por miles de peruanos: el terremoto del 31 de mayo de 1970, que cobró la vida de varias personas y dejó en luto a todo el Perú. Este terremoto es recordado por Julio Quispe como una casualidad que salvó su vida. "Después del accidente en la mina retorné a Lima el 3 de mayo y ya no estuve para el terremoto del 70. Tal vez San Lorenzo me guiaba en todo, pues quizás ya hubiese muerto como todos mis compañeros que perecieron enterrados en el asiento minero".

En 1973 Julio Quispe Virhuez se licencia de la Escuela de Bellas Artes de Lima. Se graduó con medalla de oro y obtuvo el primer premio de pintura ‘Enrique Camino Brent’. Posteriormente se licenció en pedagogía y fue profesor en diversos colegios del país.

Llegó la primera exposición en el extranjero. Unos cuantos jóvenes fueron llevados a Italia para enseñar sus obras en las galerías italianas. Aquella exposición fue titulada "El hombre del ande a Europa", fue en el mes de agosto y se realizó en las ciudades de La Haya, Milán, Roma, Lugano. "Luego de este primer viaje he hecho mucho más y aún ahora sigo exponiendo y viajando al extranjero".

Historia de un seudónimo
¿De dónde proviene el seudónimo "Quispejo"? En 1974 la Municipalidad de Miraflores organizó el concurso "Arte en el parque". En aquella oportunidad el joven Julio firmó Quispe Jor, aduciendo a Quispe Jorge, su segundo nombre. Sin embargo, durante la premiación los anunciadores leyeron Quispe-Jo, lo que derivaría a su eterno nombre: Quispejo.

Un viejo problema conocido en el Perú es el poco apoyo que se brinda a los artistas. Para Quispejo esto es un problema de siempre y que diferencia a nuestro país de los europeos. La revolución emprendida por un grupo de jóvenes abrió los ojos a las futuras generaciones. No era necesario tener dinero o pertenecer a familias adineradas para sobresalir. El arte era suficiente para lograr lo tan ansiado.

La obra de Quispejo está circunscrita al neoindigenismo, lo más representativo del costumbrismo nacional. En sus cuadros podemos apreciar la combinación de personajes andinos confundidos con el paisaje. La sutileza del artista logra plasmar las diversas tonalidades que el cielo ofrece en distintos momentos del día. "Como pueden apreciar, pinto paisajes, campesinos, figuras humanas con colores propios del mundo andino".

Marca y Quispejo
Ese encuentro inevitable entre el gran artista y sus viejos paisajes, sus viejos recuerdos, ocurrió años atrás, cuando Quispejo retornó a Pácar y encontró un pueblo totalmente cambiado. "Recuerdo que eran unas pocas casas, ahora hay muchas más".

Respecto a las nuevas generaciones Quispejo afirma que "deben haber muchas jóvenes promesas en Marca, pero la vida que llevan las personas allá muchas veces limita expresar todo el arte que llevan dentro". Por esta razón, el pintor quisiera "realizar una exposición en Marca. Es un sueño que espero realizar muy pronto. Una vez regalé un cuadro enorme al municipio, pero fue quemado cuando los subversivos llegaron a Marca", recuerda.

El desarrollo del distrito será posible si todas las partes ponen un granito de arena para salir adelante. Hay muchas cosas que se pueden hacer, por lo pronto me gustaría contactar con las autoridades para compartir experiencias y trabajar por el pueblo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

y que paso que piso, no sale otro numero de la revista, donde esta el talento marquino, con razon estamos, que chucha hacen los profesores, perdonen la palabra, pero ellos deben enseñar a sus alumnos a usar esta tribuna, y no solo esperar cobrar su sueldo cada mes. Por eso nunca seremos como finlandia. Parecen apristas,mucha flojera.

MARCA dijo...

Para "Asi no progresamos".
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Marcos Mathias Benites Mauceri dijo...

Muy linda la nota. Un fuerte abrazo. Julio Quispejo es una gran persona y artista.

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